Nuestro impacto: Transformando vidas por más de dos décadas

A lo largo de más de dos décadas, el programa Delinquir…No paga ha formado a más de 20.000 jóvenes y participantes a través de sus mismos internos e internas con el acompañamiento y dirección del Instituto Nacional Penitenciario de Colombia, algunas Alcaldías y Gobernaciones. Nos hemos enfocado en procesos educativos orientados a la prevención del delito, la cultura de legalidad, la resolución pacífica de conflictos y el liderazgo positivo. Únete a nosotros para descubrir el poder de la transformación humana.

Un origen único: Delinquir...No paga en Bellavista

Nuestro viaje comenzó en el centro penitenciario de Bellavista en Medellín, Colombia, un entorno que en los años 80 y 90 se caracterizó por ser uno de los más complejos y violentos del sistema penitenciario Colombiano en América Latina. Allí, surgió el milagro de la vida ante el compromiso de toda la población interna y la Institucionalidad para alcanzar cambios positivos en el entendimiento racional de las diferencias, de simplemente hablarnos, comunicarnos  antes de actuar. El compromiso adquirido comprometió la palabra de quiénes conformábamos la Mesa de Trabajo por la paz de Bellavista en el respeto total por la vida. Nuestros positivos avances permitieron la creación de espacios y propuestas como la de Delinquir...No Paga bajo la autoría de Jarol Sánchez, se gestó un proceso innovador de diálogo, convivencia y educación con grupos de jóvenes escolarizados que ingresan a la cárcel para conocerla de primera mano y experimentar a través de sus mismos internos lo que es vivir en su interior. Su metodología contiene un sin número de propósitos donde se resaltan el impacto del estudiante o visitante y la resiliencia positiva que experimentan los internos e internas al desnudar su alma y sus más profundos sentimientos.

La primera cadena humana de reconciliación dentro de un Centro Carcelario (Bellavista)

Dentro del centro penitenciario de Bellavista, se realizó un hito histórico: la primera cadena humana de reconciliación. Personas provenientes de diferentes sectores del conflicto Colombiano unieron sus manos, formando la palabra LIBERTAD. Este acto simbólico envió un mensaje poderoso al mundo: incluso en los escenarios más difíciles es posible convivir con la diferencia del otro y construir caminos de paz.

Multiplicando el impacto: Líderes de paz

A través de nuestra metodología "Formador de Formadores", el programa certifica a participantes como Líderes de Paz. Estos líderes, a su vez, multiplican el aprendizaje en sus comunidades, escuelas, instituciones y programas sociales. Creemos firmemente que la prevención del delito comienza con la educación, la reflexión y la capacidad de tomar mejores decisiones. La paz también es una decisión, y juntos la construimos.

"La transformación humana es posible. La paz también es una decisión."

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